martes, 21 de febrero de 2012

La desnudez distante.

La desnudez distante.

Ya no me impide la vida
mirarme los dedos
y las uñas en las manos
como si fueran pies descalzos
más allá.

Así,
mirar distante
la propia desnudez.

A la luz de un fuego artificioso,
antiguo y relumbrante,
la luna
tan distante e irreal.

Revisaban catálogos y fórmulas
todos los que buscaban
el cuidado
en el refugio de sí mismos.

Atemorizados por los ruidos atronadores
que derrumban al mundo.
Atemorizados del mundo:
dinámica y veloz
balacera de la naturaleza.

Desconfianza – Desprecio,
y en el fondo
quizás la envidia,
para todos aquellos protagonistas
en los negocios de sus vidas,
y la desilusión del inocente
al descubrir su operación
fracasada,
desperdigada
palpitando en la carretera
húmeda.

Los cuerpos apenas reconocibles,
desnudos y sangrando destrozados
sobre una alfombra de vidrio molido.

Fue tal el paisaje siniestro,
resultado de una operación de investigaciones
contra una red de cocaína y pasta base.
Así, quedaron las imposturas fuera de circulación
y se promulgó la libertad ante toda esclavitud.

El cuerpo de investigaciones concluye:
“tanta maldad
no podía venir de una sola persona”.

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